LA GLOBALIZACIÓN


La globalización define a un conjunto de transformaciones que han posibilitado la generalización del comercio mundial, y el incremento de las inversiones internacionales.

En pocas palabras se puede decir que es una gran red económica mundial, con el objetivo de que todos salgan beneficiados.

El proceso de la globalización económica se basa en la idea de que el comercio mundial y la especialización productiva, permiten aprovechar de manera más eficientes las capacidades de cada país para producir los bienes que mejor puede obtener o fabricar.

De acuerdo con esta lógica, cada nación exportará las mercancías con las que es más competitiva, de manera que, con los beneficios obtenidos importe los productos que no puede producir a bajo precio.

Causas de la globalización

Los procesos de la globalización se han visto favorecidos por diversas estrategias destinadas a consolidar el comercio mundial.

La promulgación de leyes y acuerdos internacionales para favorecer la libre circulación de capitales, materias primas y productos manufacturados, así como la creación de bloques comerciales, entre los que se encuentran la Union Europea, Mercosur, BRIC, etc.

Mercados globales, crisis mundiales

Uno de los efectos más perniciosos de la globalización radica en el carácter mundial que pueden adquirir las crisis económicas. Sin ir más lejos la crisis subprime del 2007, se desató en Usa y se esparció por todo el continente de manera inmediata.

Mercados globalizados = oportunidades para inversores

Para los inversores de toda índole la globalización ha sido uno de los mayores logros, ya que con un simple clic del mouse podemos invertir en diferentes países independientemente en donde nos encontremos situados.


Actividad 1
De acuerdo con el siguiente texto define:

1. ¿Cuáles son las variables que determinan la globalización?

2. ¿En que área del conocimiento se pueden ubicar dichas variables?

3. ¿Cuándo el texto habla de flujos de capitales a que se refiere?

4. Interpreta el gráfico

LA GLOBALIZACIÓN Por Carlos Sánchez

Un término difícil de definir pero que, en cualquier caso, está determinado por dos variables: 
Una se refiere a la globalización de carácter financiero que ha tenido lugar en el mundo al calor de dos fenómenos: los avances tecnológicos y la apertura de los mercados de capitales.

El Banco de Pagos Internacional ha estimado que las transacciones mundiales de dinero (en los distintos mercados de divisas) asciende a alrededor de 1,9 billones de dólares (cuatro veces el PIB español). Estos flujos de capitales han enriquecido y arruinado a muchos países, ya que la solvencia de sus divisas está en función de la entrada y salida de capitales. Y eso explica, en parte, crisis financieras como las de México, Rusia, o el sudeste asíático. De ahí que los movimientos contra la globalización hayan reivindicado el establecimiento de la llamada Tasa Tobin, que no es otra cosa que la creación de un impuesto que grave los movimientos de capitales. 
La otra globalización, se trata de las transacciones de bienes y servicios que se realizan a nivel mundial.

En este caso, son los países pobres y los mayores productores de materias primas (que en muchos casos coinciden) los que reclaman apertura de fronteras, ya que tanto en Estados Unidos como en la UE existe un fuerte proteccionismo. Muchas ONG de las que se manifiestan contra la globalización quieren desarrollar el comercio, pero no los capitales. 


Actividad 2
De acuerdo con el siguiente texto RESPONDE:

1. ¿cuáles son los aspectos más destacados de la globalización en el ámbito económico, político y social?
2. ¿cuáles son los principales obstáculos que debe superar un país para que la globalización sea un beneficio y no un perjuicio?
3. Interpreta la frase: «La globalización es un tren de alta velocidad. Sólo se detiene allí donde los andenes están a su altura». 
4. Crees que Colombia esta en capacidad de asumir el movimiento globalizador. Justifica tu respuesta enunciando las condiciones que la globalización exige

El tren de Kofi Annan Por Felipe Sahún

Publicado en el diario EL MUNDO el 22 de julio de 2001

La globalización, como la información de la que se alimenta y depende para crecer, es una compleja red de procesos políticos, económicos, financieros, tecnológicos, culturales y sociales que, según se aprovechen, pueden producir vida o muerte, progreso o retroceso, riqueza o miseria. Muchos temen que la última revolución tecnológica que impulsa la globalización agrave las ya brutales desigualdades entre ricos y pobres. Sin las políticas adecuadas, tienen razón, pero si se conduce bien el proceso, «los beneficios pueden ser superiores a los riesgos», tal como se señala en el último Informe sobre Desarrollo Humano.

La globalización en abstracto no es ni buena ni mala. Se trata de la última fase de desarrollo de la sociedad internacional. Lo dijo Kofi Annan, secretario general de la ONU, nada sospechoso, en la Cumbre del Milenio: «La globalización es un tren de alta velocidad. Sólo se detiene allí donde los andenes están a su altura». Como muy pocos países disponen todavía de esos andenes infraestructuras, instituciones, formación y democracia, el gran desafío consiste en construirlos lo mejor y lo antes posible. No es fácil. Sólo 18 países están en condiciones de reducir la pobreza a la mitad en el 2015, como pretende la ONU. Otros 137 están muy retrasados. La nueva tecnología, que ha acelerado la globalización, crea también grandes oportunidades para cambiar esas condiciones y facilitar la construcción pendiente. Siempre ha sido así. Del 70 al 97 la desnutrición en el Asia meridional se redujo de un 40% a un 23% gracias a la introducción de sistemas de cultivo, fertilizantes y plaguicidas que, en 40 años, multiplicaron por cuatro la producción de arroz y trigo en la región. Internet, el teléfono inalámbrico y otras tecnologías de la información y las telecomunicaciones permiten facilitar acceso rápido y muy barato tanto a pobres como a ricos. Evidentemente, no se avanzará mucho si se siguen invirtiendo 400 millones de dólares anuales en la vacuna contra el SIDA y 800.000 millones en armas. Tampoco si los 50 países más pobres siguen teniendo que gastar más en su deuda exterior que en educación y sanidad.

Condonarles la deuda es un primer paso necesario, pero ineficaz si esa decisión no va acompañada de cambios estructurales que los integren en el mercado en vez de marginarlos o dejarlos fuera. Fuera de la globalización hoy significa quedarse fuera del progreso y condenarse a la miseria. El mercado global surgido del fracaso del comunismo soviético y de la revolución tecnológica es un poderoso impulsor del progreso tecnológico imprescindible para acelerar esos cambios donde más se necesitan, pero, por sí solo, no es suficiente. Para erradicar la pobreza, se necesita liderazgo y decisiones políticas que promuevan la solidaridad.

El mercado libre, gran tótem del neoliberalismo, se mueve exclusivamente por el beneficio económico. Su carencia de sensibilidad social lo ha convertido en la bestia negra del movimiento antiglobalización, magma indefinido en el que convergen los intereses y los grupos más diversos. La respuesta a sus demandas no puede ser la militarización, sino un sistema político tan global como ya lo es el económico para poder corregir los excesos y defectos del mercado.